El alcohol es una sustancia psicoactiva con propiedades desencadenantes de dependencia que ha sido ampliamente utilizada en muchas culturas durante siglos. El uso nocivo del alcohol provoca una gran sufrimiento personal y una carga social y económica en las sociedades.
El alcohol es un tóxico que afecta estructuras y procesos en el sistema nervioso central, aumenta el riesgo de lesiones y tiene consecuencias sociales adversas. El alcohol tiene efectos tóxicos considerables en los sistemas digestivos y cardiovasculares. Las bebidas alcohólicas están clasificadas como cancerígenas por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer y aumentan el riesgo de varios tipos de cáncer. El alcohol como inmunosupresor aumenta el riesgo de enfermedades transmisibles, incluida la tuberculosis y el VIH.
Los riesgos aumentan en función de la dosis y el volumen de alcohol consumido y la frecuencia de consumo y aumentan exponencialmente con la cantidad consumida en una sola ocasión.
Dado que cualquier consumo de alcohol está asociado a algún riesgos para la salud a corto y largo plazo, no es posible determinar un umbral de consumo de bebidas alcohólicas que sea seguro.
El uso nocivo del alcohol también puede causar daños a otras personas, como familiares, amigos, compañeros de trabajo y extraños. Además, el uso nocivo del alcohol conlleva una carga sanitaria, social y económica importante para la sociedad en general.
En todo el mundo, 3 millones de muertes al año son el resultado del uso perjudicial del alcohol. Esto representa el 5,3% de todas las muertes.
Todas ellas son previsibles y evitables.
Font: Organització Mundial de la Salut https://www.who.int/news-room/facts-in-pictures/detail/alcohol
