La prevención del suicidio es cosa de todos
En 2024, se registraron 3.953 muertes por suicidio en España y se estima que, por cada persona adulta que muere por suicidio, puede haber más de veinte que intentan suicidarse.
Los suicidios causan estragos. El impacto en las familias, las amistades y las comunidades es devastador y de gran alcance, incluso mucho después de que algún ser querido se haya quitado la vida y inguna parte de la sociedad es inmune al suicidio.
Pero no todo son malas noticias.
La buena noticia es que la prevención del suicidio es posible. Aunque las causas del suicidio son complejas, sabemos que la promoción de una buena salud mental, la prevención de las enfermedades mentales y la reducción del estigma contribuyen al bienestar mental y a la disminución de los suicidios y sus consecuencias.
El suicidio es un tema que sigue estando rodeado de miedo, vergüenza y silencio, pero si rompemos el estigma y abordamos abiertamente los factores que contribuyen al suicidio, todos podemos ayudar a prevenirlo.
Todos podemos prevenir el suicidio: informándonos sobre las señales de alerta y reconociendo los factores de riesgo y tendiendo la mano a quien lo necesite.
Señales de alerta
Las señales de alerta de suicidio se pueden observar directamente, a menudo como alertas muy inmediatas y agudas que indican la presencia de una crisis suicida.
Las siguientes señales de alerta conocidas pueden ser de ayuda en este contexto:
- Amenazar con suicidarse.
- Hacer afirmaciones indirectas, como “nadie me echará de menos cuando me haya ido”, o referirse a la muerte como un lugar al que ir.
- Buscar la manera de suicidarse (por ejemplo, buscar acceso a medicamentos, armas de fuego, pesticidas).
- Describir el suicidio como una solución a un problema.
- Regalar posesiones valiosas.
- Despedirse de los amigos cercanos o de los miembros de la familia.
