El exceso de calor puede suponer un peligro para la salud y agravar una enfermedad crónica o provocar deshidratación y agotamiento. Si la exposición a temperaturas muy altas se prolonga, la temperatura del cuerpo puede elevarse hasta niveles peligrosos y se puede sufrir un golpe de calor, un trastorno con consecuencias potencialmente muy graves que requiere atención médica inmediata llamando al 112 o al 061.
Algunas personas tienen más riesgo de sufrir los efectos del exceso de calor:
- Personas mayores de 75 años.
- Niños menores de 4 años.
- Personas con enfermedades crónicas, como por ejemplo hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias (MPOC, bronquitis), enfermedades renales, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer u obesidad.
- Personas con determinadas circunstancias sociales (vivir suelas, pobreza, etc.).
- Personas con discapacidades físicas o psíquicas y limitaciones de movilidad o autocuidado.
- Personas que toman medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central (tranquilizantes, antidepresivos, etc.) o diuréticos.
- Personas con problemas mentales y de conducta a causa del consumo de sustancias psicoactivas o de alcohol.
- Personas que realizan actividad física intensa.
- Personas que trabajan en ambientes calurosos, ya sea al aire libre, como en el caso de la construcción, la agricultura, la ganadería o la pesca, o en lugares cerrados con focos radiantes de calor (minería, hornos, cocinas, invernaderos, etc.).
Fuente: https://canalsalut.gencat.cat/ca/vida-saludable/consells-estacionals/estiu/calor/
